viernes, 23 de marzo de 2018

La melancolía por sí mismo

El lunes cinco de diciembre de 1791, Wolfgang Amadeus Mozart murió a los treinta y cinco años de edad y, al día siguiente, fue sepultado en una fosa común. Cualquiera que haya sido la grave enfermedad que causó su muerte prematura, poco tiempo antes Mozart se encontraba en un estado cercano a la desesperación. Se sentía un hombre golpeado por la vida. Las deudas aumentaban. La familia siempre cambiaba de domicilio. El éxito en Viena —una de las cosas que más le importaban— se alejaba cada día más. La elegante sociedad vienesa se apartó de él. El vertiginoso desenlace de su enfermedad fue el resultado de una certeza. Mozart murió con la sensación de haber fracasado socialmente, vale decir: la pérdida total de la fe en lo que deseaba desde lo más profundo de su corazón. Las dos fuentes de su voluntad —lo que lo impulsaba a seguir viviendo, lo que le daba la conciencia de su propio valor— se habían secado: el amor de una mujer a quien podía confiarse, y el amor del público vienés por su música. Ambos los disfrutó durante una época. Ambos ocuparon el primer lugar en la jerarquía de sus deseos. En los últimos años de su vida, Mozart sintió que los perdía. Esta es su —y nuestra— tragedia.

Elías, Norbert (1978). Mozart, sociología de un genio, Nexos



lunes, 19 de marzo de 2018

De Modernidad y Holocausto (Bauman)

De herederos y milagrosos

¿Qué son los herederos? Los herederos son los hijos de las clases favorecidas, que lo que hacen es heredar un capital —capital lingüístico y cultural— que está hecho, digamos, para que ellos sigan los estudios sin ningún problema. Es decir, los estudios y la educación están hechos para ellos; y en este caso lo que ellos hacen es heredar el capital que les ayuda a a tener éxito en la educación. El milagroso es el otro caso, es el hijo del obrero o del agricultor que al principio no tiene el capital lingüístico y cultural para poder estudiar, pero que a pesar de todo eso lo logra. Y lo que plantea Pierre Bourdieu es que eso es el drama; el drama es que un Porque eso no debería ser un milagro; debería ser algo normal en una educación donde no se paga, que es accesible a todos.

Braz, Adelino (2009). Bourdieu y la Educación, Universidad del Valle: Cali, Colombia.



martes, 21 de noviembre de 2017

La representación en la élite del poder

Claro que si son políticos elegidos por votación, se supone que representan a sus electores y si fueron nombrados, se supone que representan, de modo indirecto, a los electores de quienes los nombraron. Pero hay que reconocer que esto es mas o menos una abstracción, una fórmula retórica, mediante la cual todos los hombres de poder en casi todos los sistemas de gobierno justifican hoy su situación. A veces puede ser cierto en lo que se refiere a sus móviles y a los beneficiarios de sus decisiones. Pero no sería prudente suponerlo en ningún sistema de poder.

Wright Mills, Charles (1957). La élite del poder, Fondo de Cultura Económica.
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